Después de pasarme casi dos días repasando programación a dos estudiantes de Bioquímica volvía a mi casa. Enseñar programación es algo interesante, pues es como enseñarle a la gente cómo pensar, cómo descomponer los conocimientos, las habilidades y la información, en unidades lo más pequeñas posible, para decirle a una máquina lo que tiene que hacer. Parece algo chistosa la frase “La computadora hace lo que le dices, no lo que quieres”, pero pasa exactamente así. Si no hace lo que quieres, es porque no se le dijiste bien.
A veces me gusta hacer parte del camino a mi casa a pie. Me gusta mucho caminar, así observo y admiro la vida ajena a mí, pero que existe. Veo y oigo cosas lindas y tristes, cosas lógicas y locas. Cosas que no se ven o se oyen dentro del P6, dentro de un Lada, dentro de la casa, o en Internet.
Como la frase que oí hoy, caminando, regresando a mi casa. Bajando por Pocito, desde donde hace esquina con la Calzada del Diez de Octubre, hay dos escuelas, la primaria “Máximo Santiago” y la secundaria “Sarmiento” (no me sé los nombres completos, estos son los de “pila”). Como peculiaridad, la secundaria tiene un aula dentro del área de recreo de la escuela primaria. Una de las alumnas de esta aula, estaba pegada a la reja, hablando con otra, también de su grado. No sé de qué estaban hablando antes, pero el final de la conversación, fue lo que me puso a pensar:
- ¡Mi’ja! ¡Cómprame también una cremita!
- ¡Ah, tá bien! ¿Cuánto es que vale una cremita? ¿Cómo dos pesos, no?
- Sí, algo de eso.
Y eso fue suficiente para dejarme pensando y entretenerme la caminata hasta mi casa, empezando con la pregunta: ¿Por qué la gente confunde “valor” con “costo”?
Y son cosas tan diferentes. La cremita cuesta dos pesos, y eso lo decide el vendedor. ¿Los vale? Eso es relativo. Claro que no es sólo la suma de cada uno de los ingredientes más la mano de obra. Pero también depende mucho de qué esperamos de aquello que nos cuesta. Hay gente que gasta millonadas en artículos de coleccionismo, y lo sienten totalmente justificado.
Y ahora lo llevo a otro nivel. ¿Realmente sabemos la diferencia entre el costo y el valor de los amigos y las personas que nos rodean? Y por supuesto, la verdadera pregunta, escondida dentro de la anterior, es ¿Lo sé yo? ¿Realmente los valoro como debiera?
Sólo con con una llamada telefónica, un viajecito en guagua, un correo, o una sesioncita de chat, puedo llegar a alguien que me escuche, me aconseje y me aguante mis malcriadeces. Tan poco me cuesta tener algo tan importante. ¿Significa eso que están subvalorados? Para nada. Todo lo contrario, me siento afortunado.
Y me siento bien, sabiendo que la viceversa también se cumple. No importa cuánto yo valga como persona, siempre estaré a una llamada, un viaje en guagua (o en taxi, tacaños), revisando el correo, o del otro lado del chat. Lo menos que puedo hacer para valorar, es estar para ellos como mismo ellos están para mí.
Y a ver si le doy más valor a este blog y posteo más. Que para que vean que la vida es puta, vale menos que yo, pero cuesta más acceder a él.
(http://wakoopa
jajaja…como el cuento de la purga! jajaja…Eso es una suerte de efecto marisopa: fue desencadenado por una clase de programación! jaja…Eso es pa que veas que todo en ste mundo de alguna manera, está sincronizado…
Creo que el simple hecho de tener presente a los amigos siempre, aunque no los veas, es un valor que le estás dando. Y saber que pueden contar contigo no importa el tiempo que pasen sin verse. No creo que el protagonismo actual de las relaciones digitales les reste, al contrario las mantiene vivas, no importa el medio que se utilice sino el amor que des, la preocupación o la disposición que les brindes…Yo valoro a los amigos no por el medio que me comunique con ellos, sino por la preocupación y cariño que me den. Para mi eso es very important, es lo que mantiene la amistad
Mira el ejemplo de nosotros…cómo empezamos a relacionarnos de verdad? A través de ceros y unos!! Si no fuera por ellos casi que ni podríamos hablar por la falta de tiempo.Y te considero un amigo como el que más, y creo que puedo contar contigo, y quiero que sepas que puedes hacerlo conmigo aunque la mayor parte nos comunicamos a través de un aparatico….:P
Ahh no se nada de las cremitas, salvo que son riquisimas! jejeje
jajajajaj…es efecto MAARIPOSA! jajajaja
Estoy de acuerdo con Dani, los amigos surgen y punto, el medio es circunstancial. Si no, mira las cosas que preguntas por messenger y piensa si las dirías en persona…
Sobre lo último que dices de tu Blog, creo que vale lo que cuesta entrar, y más.
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